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Miércoles, 30 de agosto de 2006

Más cuentos de hadas

En aquel momento el elfo estaba subido a un arbol, un arbol que no tenía demasiada protección y por el cual no debía pasearse por ramas delicadas, pues podía estropear el árbol y perdería una forma de contacto muy importante con algo que colgaba de una rama de ese árbol.
Lo cierto es que el elfo no debería estar ahí, dentro de dos dias le requerían en otra parte del bosque para preguntarle un montón de cosas sobre autoritarismo y permisivismo, pero había subido al árbol para ver la crisálida que colgaba de una rama del árbol, era hermosa, incluso en esa forma de transición resultaba hermosa, y en la cabeza del elfo venían una y otra vez imágenes de su hada, recuerdos que le hacian sentirla cerca cuando realmente estaba muy lejos... La echaba de menos, nunca antes la había echado tanto de menos, pero en el fondo, dentro de su ser era feliz, porque sabía que el hada estaba haciendo algo que le gustaba y encontrandose con sus raices. Este era el motivo de haberse metido en la crisálida, ver el lugar donde nació y darse un merecido descanso del bosque.

Pero antes de que ocurriera esto, al elfo le había sido encomendada una misión, mientras su amor, el hada nocturna, estuviese dentro de la crisálida, debía utilizar la escasa mágia que poseía sobre la crisálida para que al volver al bosque el hada nocturna volviese con otra forma, bautizada de otra manera, pues ella quería cambiar de apodo.
Mucho tiempo estuvo el elfo rehuyendo esta tarea, no quería cambiar al hada, ella era como era y a él le encantaba, por nada del mundo quería que cuando saliese de la crisálida fuese otra cosa diferente...
Así que pasado algun tiempo, cuando más la echaba de menos, cuando más deseaba estrecharla entre sus brazos y cuando se encontraba más cansado de preparar su interrogatorio sobre autoridad y libertad... decidió que ya era hora de afrontar su tarea y utilizar su mágia, dejó lo que estaba haciendo y se subió al árbol, con cuidado de no romperlo y perder el único contacto que tenía con su hadita. Se subió a la rama en la que más poder sentía que fluia por su cuerpo y sin cambiar de idea sobre la transformación de su hada comenzó a hacer magia. Como era de día y el sol calentaba le pidió que por favor se ocultase, pues para realizar su hechizo debía estar presente otra persona, el sol obedeció al elfo y así lo hizo, la más profunda oscuridad se cernió sobre el bosque, y poco a poco, como si se acercasen de puntillas, millones de estrellas se dibujaron en el firmamento.
-Estrellas - dijo el elfo - Necesito que venga vuestra madre hecha de plata para que me ayude.
Las estrellas contestaron. - No podemos llamarla a estas horas, ella jamás haría una cosa así, solo lo haría si realmente fuese una cosa importante.
Y todas las estrellas comenzaron a reirse, eran como un montón de cascabeles sonando a la vez, el elfo recordó que en alguna de ellas había un principito cuidando de una flor que reia de esa forma, y comprendió que las estrellas no le ayudarían.
Haciendo un esfuerzo mágico al que no estaba acostumbrado, invocó a un animal que una vez le había ayudado. Subiendo por las ramas ágil y veloz, llegó hasta el elfo un gato, era negro y tenía el pelo asombrósamente brillante, y en los ojos podía advertirse un misterioso fulgor plateado esáctamente igual que el que buscaba el elfo.
El gato miró al elfo, y sin decir nada comprendió lo que este quería, se dio la vuelta lenta y majestuosamente y de un salto sobrevoló las estrellas y desapareció en la oscuridad.
Minutos despues una inmensa y plateada luna apareció en el cielo y se acercó al árbol. Era más bonita que nunca y cuando habló parecía que todo el universo, de punta a punta, se quedó en silencio para escuchar su mágica e increible voz, el elfo no pudo evitar que se le pareciese a la de su hadita y una lágrima se le escapó rodando por su mejilla.
- ¿Qué es lo que quieres?
El elfo le contó a la luna lo que debía hacer, tambien le contó lo profundamente enamorado que estaba del hada y lo que la quería, y le explicó que él no quería que su hada cambiase cuando volviese, por lo menos, que no cambiase mucho, quería que su retiro la llenase de felicidad, tanto que irradiase de felicidad y la contagiase allá donde fuera, más aun si cabe de lo que ya lo hacía de por si con sus versos, pero quería que siguiese siendo un hada nocturna, a pesar de que esa denominación le recordara a épocas pasadas relacionadas con la oscuridad y la noche, pero ella era un ser nocturno y precisamente eso era lo que al elfo le gustaba.
La luna miró al elfo directamente a los ojos, hubo una empatía sin igual, y la lágrima que caía por la mejilla del elfo, por arte de mágia calló, y en vez de llegar al suelo apareció en el regazo de la luna, llenandose de luz y de magia, la luna sopló suavemente la lágrima, que ahora era una mágica gota de luz, y esta se separó en dos, una fue a parar directamente al corazón del elfo, que desde ese momento se sintió muchísimo mejor y una sonrisa se dibujó en sus labios. La otra mitad llegó a la crisálida, llenandola de luz, inundándola de mágia, y la crisalida dejó de ser color noche para ser plateada y brillar con el color de la luna iluminando todo el bosque.

La luna miró al elfo que se sentía feliz, y le dijo:
- Lo has hecho, has cambiado a tu hada pero sin tocarla, seguirá siendo un ser del bosque, seguirá siendo un hada y seguirá siendo un ser nocturno, pero ello no implicará oscuridad, si no todo lo contrario, será quien ilumine las noches donde yo no pueda alcanzar. Cuando tu hada vuelva de la crisálida será un Hada mágica brillante.

La luna se marchó, las estrellas se fueron tras ella y el sol volvió a hacer acto de presencia, el pequeño gato de la luna frotó el lomo contra el elfo y tambien desapareció entre los árboles y todo pareció volver a la normalidad, todo salvo una pequeña luz en el bosque que ahora brillaba incluso más que el sol y que iluminaba todos los rincones como la luna predijo. Y el niño elfo volvió a sus quehaceres sobre la autoridad y la libertad pero con una frase en su corazón que ansiaba poder decir...

"Bienvenida Hada mágica brillante"

Por: Almejandrito | Papelitos | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

Gracias por existir, niño elfo. Te quiero. Te echo de menos... Te quiero...

hada mágica brillante | 02-09-2006 20:44:34

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